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  • Jay Fer

Ode to the Goose

Actualizado: 16 de ago de 2019

¡Buenas tardes amantes de lo asiático!


Existen películas de gran presupuesto, existen películas pequeñas y otras que se acercan a la vida misma como ocurre con Ode to the Goose, una cinta de sencilla propuesta que gracias a ello consigue profundizar en diversas temáticas de gran interés sin ni siquiera despeinarse. Zhang Lu, el director de esta película, consigue transmitir multitud de sensaciones gracias a unos diálogos escuetos pero suficientes para que las imágenes hablen por sí solas. Poesía en imágenes que debe ser degustada con el exquisito ojo clínico con el que ha sido creada.


Los siempre magníficos Moon So-Ri y Park Hae-Il hacen una de esas parejas interpretativas que despiertan pasión solo por el hecho de complementarse tan bien y demostrar una química especial en pantalla que no sabríamos describir con palabras. Su papel en esta película es básico para poder transcurrir a través de los planos y diálogos que se van dando, y sobretodo, a esa genial evolución regresiva con la que nuestro director nos cuenta la historia. La paz y la tranquilidad que nos embriaga incluso cuando hay pequeñas discusiones entre los personajes es digna de mención y como no, realizada para disfrutar cada pequeño sorbo.



Cada vez hay más actores que se han pasado al cine indie o más intimista estos últimos años, cogiéndole incluso el gustillo a ello, sin querer volver atrás a grandes producciones. Park Hae-Il es uno de esos ejemplos más claros, pasando de superproducciones como The Host o War of Arrows a películas mucho más personales como Gyeongju (también de Zhang Lu) o A Muse. Y no podemos decir que le haya salido nada mal, pues gracias a ese giro en su carrera, hemos podido ver sus diversas facetas interpretativas con mucha más claridad y asiduidad. Es un gran actor y no tiene miedo a ningún tipo de papel, lo que engrandece su figura. De Moon So-Ri podemos decir lo mismo, y es por eso que ambos se entienden tan bien (bajo opinión personal), con una intensidad interpretativa envidiable.


Pero además de los susodichos protagonistas, también debemos recalcar la aparición de caras conocidas de este tipo de cine, con actrices como Jung Eun-Chae (The Table) y algunos actores que normalmente suelen trabajar con Hong Sang-Soo como es el caso de Jung jin-Young. Hay que decir que hay motivo para incluir en el reparto a este tipo de actores, pues el tono y el ritmo de la película es muy parecido al de cualquier cinta de Hong Sang-Soo, recordándome sobretodo ésta Ode to the Goose a la fantástica Ahora sí, Antes no del veterano director. Las similitudes son múltiples y no puedo dejar de nombrar ese aspecto.



Muchas son las características que veremos durante el transcurso del metraje, pues hay muchos elementos de ese cine más intimista y singular que de vez en cuando nos regala el país coreano. Planos silenciosos donde los personajes realizan sus tareas tranquilamente, escenas de mesa donde la comida y la bebida están presentes de forma activa con conversaciones pausadas de por medio y un sonido ambiental para la mayor parte del metraje que funciona a las mil maravillas a la hora de meternos de lleno en el viaje que ambos amigos emprenden.


Hay que decir también, que todos los sucesos que se van dando cita en pantalla son interesantes e incluso sorprendentes por lo inesperado. Y buena culpa de ello lo tiene el lugar donde se desarrolla la primera mitad de esta película: un curioso hotel regentado por un hombre y su hija autista que solo habla japonés. Será en el interior de esas paredes donde ocurran los hechos más destacables de toda la película (sin desmerecer unos minutos finales muy bien llevados y zanjados) y dónde se den cita el amor, el coqueteo, las aventuras y los celos de varios personajes que tienen en las dudas existenciales mucho de su ser. Un hotel para descubrirse así mismo, un hotel para recuperar esa paz que todos perdemos bajo el fragor de una sociedad demasiado pasada de vueltas. 



Técnicamente, la cinta es impecable, con una fotografía que destaca por sus hermosos planos, los cuales sacan lo mejor de todos los visualmente atrayentes parajes que rodean cada escena. Simetría y asimetría se dan la mano en todos los susodichos planos para hipnotizarnos y dejar nuestros ojos clavados en cada imagen. Debemos fijarnos sobretodo en los pocos primeros planos (por no decir ninguno) que se nos enseñan, ya que la mayoría de las escenas transcurren o con una cámara fija o con un movimiento muy sutil. Una manera más de transmitirnos esa paz que algunos podrían confundir erróneamente con lo anodino.


Historia, geografía, poesía, música...todo en uno lo encontramos entre líneas e imágenes, mientras la pareja pasea por diferentes lugares (cada uno con su propia belleza). Y es que, a pesar de tener personalidades bastante opuestas, los dos se entienden de una forma única con las palabras que cruzan. Él un pasota redomado, ella una mujer llena de energía vital para activarlo. Sentirse identificado cuando ambos leen la cara del otro descubriendo sus emociones, es algo impagable. Todo ello hay que unificarlo con algunos momentos divertidos que nos sacan alguna que otra sonrisilla.  



Sin duda, esta es una película que se siente acogedora, afable y tierna en ciertos momentos (por supuesto tiene sus ratos incómodos por las genialidades artísticas), los planos consiguen transmitir estados de ánimo sin esfuerzo y la lírica de Zhang Lu se adhiere a nuestro interior lentamente. No hay lenguas ni dialectos que puedan dividir aquello que a todos nos une, los sentimientos. Hay muchas sorpresas en este guión escrito con tanto cariño, pero eso es harina de otro costal, por lo que prefiero mantenerlas en secreto para hacer vuestra experiencia mucho más enriquecedora.   


En definitiva, celos y amor se funden en una historia que nos cala hondo si nos dejamos embriagar por sus múltiples bellezas. Interesante visión del director sobre una pareja de amigos que se gustan, se aprecian e incluso mantienen las distancias lo suficiente como para desearse incluso más. Un cine para espectadores exquisitos que sepan divertirse con las pequeñas e intimistas obras del cine coreano, ésas que cuentan mucho más de lo que a primera vista parece. Esas en las que los silencios suelen significar mucho más que las propias palabras. 



Conclusión: Ode to the Goose refuerza aquello que ya intuía. La película tiene una esencia única, con una estructura atípica y unos personajes muy interesantes. Su historia, que gira entorno a una pareja de amigos, parece simple, pero ahonda en temáticas varias como la poesía, la música, la historia e incluso el amor, sin palabras sobrantes y con planos exquisitos en su constitución. Una oda al buen gusto que se asemeja a ese cine tan intimista y personal de Hong Sang-Soo, pero con el sello propio de Zhang Lu y la maravillosa química de So-Ri y Hae-Il. Una grata sorpresa para degustar con calma y serenidad.



TRÁILER DE ODE TO THE GOOSE:



FICHA TÉCNICA/ARTÍSTICA DE ODE TO THE GOOSE:


Título original: 군산: 거위를 노래하다 (Ode to the Goose)

País: Corea del Sur

Año: 2018

Duración: 122 min.

Director: Lu Zhang

Guionista: Lu Zhang

Música: -

Fotografía: Cho Young-Jik

Reparto: Moon So-Ri, Park Hae-Il, Jung Jin-Young, Park So-Dam

Productora: Lu Film

Género: Drama

Nota: 9/10


NO DISPONIBLE EN PLATAFORMAS PARA SU VISIONADO.


NO DISPONIBLE EN BLU-RAY NI DVD EN ESPAÑA.



CARTEL OFICIAL



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