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  • Jay Fer

Visitor Q

¡Buenas tardes amantes de lo asiático!


Nos pasamos al lado más oscuro y demente del ser humano, para indagar en los interiores del alma humana, la cual puede llegar a corromperse hasta tal punto que puede dejar de tener humanidad. Takashi Miike es el director de esta aberración explícita y totalmente perturbadora. Una visión a una familia disfuncional que puede dejarnos en shock durante tanto rato que no sabremos cuando reaccionar.


Visitor Q es la candidata a pasar a la historia como una de las películas más locas y desagradables que hayamos visto nunca. Con unos últimos 20 minutos de asco extremo, habrá momentos en los que no sabremos si apartar la vista de la pantalla o si pararla directamente. Una familia que llegará a los límites y extremos más insospechados. Creedme si os digo que una vez veáis esta película, algo habrá cambiado en vosotros.



Sinopsis: Un reportero televisivo, que cayó en el olvido profesional tras haber sido atacado por jóvenes pandilleros (quienes lo violaron con el micrófono y grabaron toda la escena en una cámara), trata de realizar un documental acerca de la violencia juvenil y el sexo. Para ello mantiene relaciones sexuales con su propia hija y observa a su propio hijo mientras es humillado por tres compañeros de colegio. En su casa el panorama es poco alentador, con una esposa adicta a las drogas y que sufre violentos golpes por parte de su hijo. En este marco abyecto ingresa un extraño, denominado 'Q', quien se integra a la familia como un visitante e interactúa con todos provocando fuertes cambios en los individuos, como por ejemplo, la aparición del interés por la necrofilia por parte del padre (que lleva a cabo en un invernadero), o la explosión de las cualidades lactantes de la madre (que ocurre en la cocina del hogar).


Con música prácticamente inexistente para acompañar la acción y la historia, y con un estilo visual muy antiguo, Visitor Q nos introduce en un mundo demente, el mundo de una familia que va a peor con el paso de los minutos y en cuyo seno entrará a vivir una persona desconocida por todos, el visitante denominado "Q" que será la incógnita más grande de la película.



Seguramente estemos ante una de las películas más extremas del cine asiático en general y una de las más extrañas a todos los niveles. Podemos decir que su nivel de violencia, sexo y explicitud es tan elevado que nos parecerá hasta abusivo en algunos momentos, pero cuando creamos que ya no puede ir a más, la película nos sorprende llevándolo todo un paso más allá. Más allá del bien y del mal o de cualquier otro adjetivo que se pueda utilizar.


Grabada en vídeo digital (por eso la estética casera y algo antigua), que sin ninguna duda reconoceréis por la calidad del metraje, la película está llena de originalidad dentro de su propia locura, pasando a ser una cinta de culto instantánea, y aún más pasados los años. Como digo, aquí se nos presenta una familia totalmente disfuncional con todas las de la ley. Nada más puede ocurrir en el yugo de este grupo de personas que más que una familia parecen un montón de escombros humanos deambulando por la tierra sin pena ni gloria.



El visitante Q será el encargado de hacer que esta familia llegue al límite de la locura y a los extremos  a los que ningún humano debería llegar. En ningún momento se nos explica el porqué de la llegada del extraño hombre ni el porqué está ahí con ellos, pero podemos deducir que su rol funciona como detonante de la perdición de cada uno de ellos. Empezando la película con la escena del padre teniendo sexo con la hija y grabándolo todo cual voyeur, ya de buenas a primeras nos damos cuenta de que no estamos ante una cinta nada normal.

A partir de ahí, durante el desarrollo de los hechos veremos como el hijo es un maltratador que devuelve todo el dolor que sus compañeros le ofrecen paliza tras paliza, dándoselo a su madre después. Una madre afligida que se refugia en las drogas y más tarde en la prostitución debido a esta violencia sin argumento. El padre por otra parte no hace nada, solo filma todo lo que ocurre, un espectador de lujo en este pequeño infierno.



Este retrato abusivo en todos los sentidos deja nuestra mente totalmente fuera de juego, ya que Miike demuestra una vez más su genialidad, haciendo algo que ningún otro director se atrevería a hacer. El reparto, formado por el veterano actor Kenichi Endo (Izo, Gozu: el camino a la locura, Yakuza Demon), Fujiko (MPD Psycho, A Gap in the skin, Strange Circus), Shoko Nakahara (Lipstick, Robogeisha, Tokyo Gore Police) y Jun Moto.

Nuestro director de culto es Takashi Miike, un grande entre los grandes que tuvo una época de inspiración divina desde finales de los 90 hasta mediados de los 2000. Filmando extrañeza tras extrañeza y dejándonos boquiabiertos con cada proyecto que nos mostraba, Miike se ha ganado un lugar en el olimpo de los mejores y más respetados directores por méritos propios. Destacable de esa época Audition, Gozu, Ichi the Killer y Llamada perdida.


Conclusión: Una rareza desagradable y agobiante que aún así querremos ver hasta el final, ya que por primera vez, esos adjetivos son más positivos que negativos. Razones suficientes para haberla convertido en una película de culto sin discusión alguna. Miike en estado puro. 



TRÁILER DE VISITOR Q:



FICHA TÉCNICA/ARTÍSTICA DE VISITOR Q:


Título original: ビジターQ (Visitor Q)

País: Japón

Año: 2001

Duración: 84 min.

Director: Takashi Miike

Guionista: Itaru Era

Música: Koji Endô

Fotografía: Hideo Yamamoto

Reparto: Ken'ichi Endô, Fujiko, Jun Moto, Shoko Nakahara

Productora: Alphaville / CineRocket

Género: Drama / Comedia / Terror

Nota: 8/10



NO DISPONIBLE EN PLATAFORMAS PARA SU VISIONADO.


NO DISPONIBLE EN DVD NI BLU-RAY EN ESPAÑA.



CARTEL OFICIAL



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